Desde el primer momento que se toma tierra en Ámsterdam, en seguida se siente el ambiente cosmopolita y abierto de la ciudad. Esto se puede comprobar en las calles, en los locales de ocio e, incluso, en los locales comerciales. Tiendas que reflejan los muy variados orígenes y ambiciones de sus propietarios, como lo amplio de los gustos del ser humano.
Cuando van llegando esos últimos días del viaje, ese momento en el que la fecha de regreso empieza a estar ya cercana, muchos viajeros comienzan a recordar ese detalle que prometieron llevar a algún familiar o conocido. Cuanto más cerca está el momento de dejar Ámsterdam, más probable es que se termine por recurrir a la típica camiseta o taza de desayuno.
De todos modos, si lo planeamos con tiempo, en Ámsterdam, tenemos la oportunidad de encontrar algún regalo o detalle para amigos, familiares o compañeros que, a buen seguro, no van a dejar a nadie indiferente. Aquí os dejamos algunos ejemplos de lugares donde encontrar recuerdos absolutamente originales.
Seguridad para todos los gustos y aficiones
Como no podía ser de otra forma, en una ciudad donde la prostitución está legalizada y regulada, el mercado de locales de ocio sexual y juguetes por el estilo es de lo más amplio. Sin embargo, hay un local que, entre todos ellos, llama poderosamente la atención. El Condomerie Het Gulden Vlies, en Warmoestraat 141, es absolutamente único. Aquí tenemos a nuestra disposición la más amplia colección de preservativos masculinos y femeninos. No hay olor, sabor o forma que no podamos adquirir. Una forma simpática de provocar una sonrisa al abrir el papel de regalo.
Si preferimos la seguridad en la higiene dental, el De Witte Tanden, en Runstraat número 5, nos ofrece todo en cepillos de dientes y accesorios para la limpieza de la boca. Resulta muy curioso ver todos los utensilios que pueden llegar a utilizarse para el cuidado de la dentadura.
Clásicos que nunca fallan
En ninguna ciudad de un cierto tamaño, puede faltar ese local especializado en café y té. Teniendo en cuenta lo extendido que está el consumo de este producto, hacerse con unas muestras de cafés fuertes de lugares exóticos puede dar un toque de sabor a veladas o sobremesas en compañía. En el Keijzer, en Prinsengracht 180, tenemos al mayor especialista, desde 1839, de toda Ámsterdam.
La Jacob Hooy, en Kloveniersburgwal 12, es una herboristería que data de 1734, llena de vasijas antiguas y cajones con plantas medicinales y remedios naturales. Por último, el De Waterwinkel es el paraíso del agua mineral.
Situado en Roelof Hartstraat 10, está dedicado en exclusiva al líquido elemento, traído desde los más sorprendentes lugares del planeta. Aunque una cosa es cierta, la selección tiene un precio, y en este caso el precio por centímetro cúbico tampoco deja indiferente.
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