Ver Amsterdam

Una ciudad romántica

La ciudad, vista por los ojos de grandes artistas

Posted by Ruben Gonzalez On November - 28 - 2009
Foto Massimo Catarinella

Foto Massimo Catarinella

El pintor Tischbein escribía entre 1772 y 1773, en relación a Amsterdam: “Tampoco me pierdo contemplar los museos de ciencias naturales y las colecciones de extraños animales vivos llegados a Amsterdam desde todas las partes del mundo, entre otros también el denominado jabalí indio, con sus largos dientes curvos”.

Para el poeta austríaco Lenau, Amsterdam era un “auténtico monstruo de ciudad”; sus molinos de viento ofrecían un “espectáculo escandaloso” como si fueran “tipejos borrachos”. Para mayor tranquilidad de los espíritus suspicaces: de los cientos de molinos que existían en el siglo XIX, en la capital holandesa sólo quedan cuatro.

En este lugar, igual que “en Emmendingen y Gundelfingen”, se puede cavilar sobre “la veleidad de las cosas terrenales”, como decía el escritor alemán Johann Peter Hebel, aunque posiblemente llegue a conclusiones distintas, ya que en Amsterdam nada tiene base sólida: ni siquiera la propia ciudad, porque toda ella se asienta sobre troncos de árbol.

Las crecidas del agua

Este río nace en la depresión del Amstel, fluye a través de Amsterdam –desde el sur a la Torre de la Moneda-, da vida al Singel (el canal más antiguo de la ciudad), alimenta los canales situados a derecha e izquierda y desemboca en la rada de Y (Het IJ).

A un dique de cierre, construido en la desembocadura del curso del río, debe la ciudad el nombre de Amsterdam (Amstel-damm, o dique del Amstel). En el siglo XVII la ciudad finalizaba al sur, en la actual Stadhouderskade y la Mauritskade. Hasta llegar a este cruce de las antiguas murallas con el Amstel, tres compuertas sirven de protección ante crecidas del nivel del agua.

La esclusa esterior se cierrra cuando la Oficina Municipal de Aguas limpia los canales. En la antigua frontera de la ciudad (puente de Toronto) comienza el Amsteldijk, que desde hace 400 años conduce a las verdes llanuras, en dirección a Ouderkerk aan de Amstel.

Tras los pasos de Rembrandt

Este trayecto nos lleva tras los pasos de Rembrandt. El pintor vivió en la orilla derecha del Amstel, no lejos de Oude Schans. Gustaba de pasear con amigos y mecenas cruzando el dique hasta la ciudad, o hasta hostales y lugares de excursión, donde realizaba bocetos.

Las ilustraciones topográficas que trazaba a mano eran el reflejo de sus propias impresiones. Una pequeña estatua, situada al fondo del parque Amstel –al lado de un molino-, muestra al artista con su cuaderno de dibujo. La calle cercana a la orilla pasa, entre las curvas de la autopista, hasta una zona de prados.

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