WonderWood, situada en el número 3 de la calle Rusland, es un cruce inteligente entre tienda y galería. Situada muy cerca del bullicio de la Plaza Dam, Munt y el mercado Waterlooplein, este lugar expone el maravilloso mundo de la madera a través del diseño, muelbes, arte, decoración y artilugios.
Su propietario, Wiet Hekking, ha creado una colección privada con más de 100 sillas de madera contrachapada de los años 40, 50 y 60. La tienda es la única proveedora de reediciones en este material de clásicos poco conocidos como Marcel Breuer, Hans Brattrud y Egon Eiermann.
WonderWood ha sabido aprovechar también la buena iluminación de su local en una esquina para exponer arte que incorpora de una forma u otra la madera, ya sea como panel o como escultura.
La antigua casa de pesos, hoy un curioso restaurante
La antigua casa de pesos de Amsterdam –In de Waag, situada en el número 4 de Nieuwmarkt- podría pasar por ser el castillo de la bella durmiente, con una estructura salpicada de torretas que merece mucha más atención de la que sugieren las paradas de taxi y los bares atestados que la rodean.
Construida en 1488 con el nombre de San Antonienspoort como puerta para defender la muralla de la ciudad, en el siglo XVII ya era el centro de pesos en el que se medía cualquier producto por tasar. Posteriormente, la torre sur fue utilizada por el Gremio de Cirujanos como sala de disección, y también albergó reuniones del Gremio de Albañiles.
Mientras otras ciudades con menos imaginación hubieran inmortalizado este pasado histórico convirtiéndolo en un museo, In de Waag es un restaurante lleno de vino y con un menú actual. Su interior aún conserva un aire medieval acogedor y convencional.
El café de la esquina
A tan sólo una manzana de los despojos del Nieuwmarkt se encuentra Café’t Hoekje (café de la esquina, situado en Krom Boomssloot), un dulce secreto ignorado por todos excepto los vecinos que vienen a cenar y a tomar una copa.
Está regentado por un grupo de cinco mujeres que ya se conocían y compartían el deseo de tener un bar que ofreciera comida casera a precios asequibles. El bar ha ocupado esta esquina desde 1930, aunque su diminuto interior art decó de vidrieras de colores fue actualizado en los años 50 con toques de salvaje neón.
Eso sí, aún emana mucho gezellig (palabra holandesa que significa ‘un buen rato entre amigos’. Las taberneras traen de casa su delicioso humus y sus albóndigas de cordero con menta y yogur, y hasta hacen sus propias tartas.
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