
Entrada de dos burdeles en una pequeña calle del Barrio rojo, Ámsterdam, Países Bajos. Por Massimo Catarinella
El Barrio Rojo de Ámsterdam es uno de los enclaves más populares de toda Europa. El conjunto arquitectónico del núcleo medieval de la ciudad tiene algo que ofrecer, sean cuales sean sus gustos, a todos los visitantes. Está claro entonces por qué quien llega a la ciudad no la deja sin acercarse hasta él.
Un paseo nocturno por el Barrio Rojo, conocido por los holandeses como De Walletjes, es una actividad que mezcla sensaciones de emoción, curiosidad y algo de intriga, para todos los visitantes. Algo como ese sentimiento de mezclar sabores distintos en la boca, sal y limón para despertar nuestro paladar.
Los amplios ventanales de los escaparates dotan de un nuevo sentido a la expresión ir de tiendas. La imagen de mujeres, mayoritariamente, y hombres, algunos, ofreciendo el goce de sus cuerpos, funciona como bocado de miel que atrae por igual a curiosos de todo el planeta. Más allá de juicios morales de cualquier tipo, esta es otra muestra de la amplitud de miras que ofrece una ciudad como Ámsterdam.
No tan marginal como parece
A medida que uno avanza por las calles de este barrio, en seguida se da cuenta de que el conjunto, tanto arquitectónico como social, no es tan marginal como algunas visiones pretenden. Los edificios forman una red de araña llena de pintorescos edificios, tejados a dos aguas y estrechos canales, que hace al visitante esperar por la próxima sorpresa.
Las sorpresas mayores suelen aparecer, no obstante, desde los escaparates tapizados en rojo o fucsia. En ellos, sus habitantes permanecen impasibles a las miradas y comentarios, esperando, en apariencia llenos de tranquilidad, a su próximo cliente. Mientras tanto, matan las horas peinándose, pintándose las uñas o leyendo plácidamente.
Muestra de la apertura holandesa
El estado holandés ha presumido, y con razón, desde hace mucho de ser uno de los más modernos del mundo. En su legislación están contemplados muchos aspectos que en otros lugares del mundo resulta casi imposible sacar a discusión. Entre esos temas, el de la prostitución, es uno de los que está más que valorado y discutido. Los y las profesionales del sexo están registrados, regulados, pagan impuestos y tienen representación sindical desde el año 1984.
Se puede estar de acuerdo o no con este tipo de resoluciones, pero lo que no se puede discutir es que en Ámsterdam, en Holanda, se han dado pasos para buscar soluciones a las situaciones que pueden llevar a una mayor desprotección de la personas.
Una muestra más, y van, del ejemplo que una ciudad como esta puede proporcionar al mundo. Por algo, es una referencia del turismo de todas las edades del planeta y lugar de acogida de una población de muy diversos orígenes y valores culturales.
Popularity: 61% [?]

Add A Comment