Ver Amsterdam

Una ciudad romántica

‘Información util’

hotel Pulitzer, un hotel de auténtico premio

Posted by admin On January - 25 - 2010

Foto de: webshots.com

El hotel Pulitzer, del mismo nombre que el prestigioso premio, es un ejercicio de inteligencia arquitectónica llevada al extremo. Situado sobre uno de los canales más bonitos de Ámsterdam, está armado sobre la unión de veinte casas de comerciantes. Sin sobrepasar las cinco alturas, sus muros de más de 200 años de antigüedad son la morada de uno de los hoteles más sorprendentes de Europa.

Las antiguas casas de comerciantes que conforman el hotel Pulitzer son estrechas y de formas caprichosas y sorprendentes. La mayoría de las ventanas cuentan con cristales emplomados y los techos a dos aguas asoman al canal de la Princesa, el Prinsengracht, dibujando una curva alrededor de una pequeña calle lateral hasta llegar al canal de Keisergracht. El conjunto forma una U que envuelve un patio y un jardín interiores.

Otra más de las muy variadas ofertas de alojamiento de nivel y calidad en Ámsterdam. No en vano la capital de Holanda es punto de encuentro de un gran número de congresos, ferias y jornadas de muy diversas temáticas. De todos modos, entre todas ellas, llaman la atención las que optan por ofrecer algo diferente. La diferencia es, sin duda, la principal virtud de este hotel.

Un nombre convertido en marca reconocida

Fue el bisnieto del poderoso empresario de la prensa Joseph Pulitzer quien rescató el deteriorado hotel y las casas de comerciantes al borde del canal en el año 1971, cobijándolo bajo un nombre de prestigioso, que garantiza los medios para ofrecer a sus clientes una calidad y un confort del más alto nivel.

El ambiente está lleno del encanto atemporal tan típico de la ciudad de Ámsterdam, foco de multiculturalismo y civilización desde hace tanto tiempo. La mitad de las habitaciones poseen unas vistas magníficas sobre el canal, que ganan mucho al caer la noche, cuando los puentes en forma de arco se iluminan de cientos de luces diminutas.

Un laberinto de privacidad

El recorrido por los pasillos y habitaciones ofrece una gran cantidad de espacios privados y acogedores para acomodarse o descansar en las últimas horas de la tarde, cuando la luz que ha hecho famosos los paisajes de los pintores holandeses se cuela a través de las ventanas. Una luz, recortada por tejados y muros, que mantiene la misma intensidad de aquellos lejanos años de los frescos y las acuarelas.

El café del mismo nombre, en la planta baja del edificio, enseguida se ha convertido en un lugar de moda, donde los platos de su restaurante, dan más motivos a los huéspedes para gastar las horas dentro del hotel. Todo con la intención de permitir a los viajeros, ya sean habituales del local o nuevos turistas ansiosos por conocer la ciudad, contar con un lugar único en el corazón mismo de la capital holandesa.

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Convertido en el turista ideal en Ámsterdam

Posted by admin On January - 11 - 2010

Canal de Amsterdam

Hay actividades tan típicas del turismo que, en ocasiones, terminan por aburrir a los viajeros que buscan disfrutar del viaje de una forma más personal. Si bien es cierto que hay muchas de ellas que resultan excesivamente artificiales, también hay otras que deben su fama a la belleza y magia de lo que ofrecen. Un crucero por los canales de Ámsterdam entra dentro de esta segunda categoría.

Contenido

Al llegar a una ciudad como Ámsterdam, desde el primer momento nos encontramos con cientos de miles de folletos, ofertas, publicidades y propuestas ideadas y diseñadas para los turistas. Evidentemente, aquí entra dentro del gusto e interés de cada uno optar por alguna de estas posibilidades o incluso descartarlas todas, pero hay una de ellas que es mejor no borrar de nuestra agenda sin valorarla con detenimiento.

Un crucero por los canales de Ámsterdam es una forma de contemplar la ciudad de la forma que ella misma quiere ser vista, cuando su rostro muestra el mejor perfil para los viajeros, con todas las casas de la orilla sonrientes al paso de los barcos.

Hasta el Canal de los Caballeros

Las casas a lo largo del canal y los almacenes construidos por los mercaderes en el siglo XVII tienen entre cuatro y cinco plantas en edificaciones estrechas. Cada uno de los edificios se distingue por sus sorprendentes techos a dos aguas, todos ellos diferentes.

De los cinco semicírculos concéntricos de canales bordeados de olmos y de los 160 canales más pequeños conectados a ellos para crear un centro histórico en forma de abanico, es a Herengracht al que asoman las casas señoriales mayores y más majestuosas. Es ahí donde se ubica el Canal de los Caballeros, el barrio más elegante durante la época dorada de Ámsterdam.

Arquitectura y jardines compartiendo colores

Cruzando el barrio de Jordaan, se encuentran algunas de las casas más sorprendentes desde el punto de vista arquitectónico. Por algo la ciudad de Ámsterdam se enorgullece de sus estilizadas casas de ladrillo y ha convertido un buen número de ellas en museos permanentes de las más diversas temáticas.

Muchas de las fachadas están iluminadas por la noche, del mismo modo que lo están los 1.281 puentes en forma de arco con los que cuenta la ciudad. Nada más que salpicar la ruta con las antiguas farolas, que se reflejan en el agua de los canales, para convertir un crucero nocturno en un trayecto lleno de romanticismo.

En los luminosos días de primavera, la escala en los jardines de Keukenhof, un antiguo parque real, lugar de residencia de más de seis millones de tulipanes, narcisos y jacintos a lo largo de 28 hectáreas. Sólo con cerrar los ojos, podemos imaginarnos el estallido de color de semejante combinación. Observándolo en vivo, comprobaremos lo corta que se quedó nuestra imaginación.

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Amsterdam, una ciudad muy cara para el turista

Posted by Ruben Gonzalez On November - 27 - 2009
Foto Janericloebe

Foto Janericloebe

Los conocedores de Amsterdam saben de lugares poco frecuentados pero estupendos, aunque a pesar del secretismo enseguida se corre la voz. No sorprende que el cartel de ‘No hay habitaciones’ cuelgue en las puertas de los alojamientos de la ciudad.

El aire histórico pasa factura en la mayoría de los casos, y el alojamiento en Amsterdam es caro. Una habitación sencilla de hotel con baño es un lujo, por lo que los establecimientos del centro urbano no tienen una media muy buena de ocupación. Los precios del aposento, o mejor dicho, la desequilibrada relación servicio-precio es un punto en contra que a menudo se censura y con razón.

Alrededor de 10 millones de personas visitan la ciudad de los canales cada año. Unos dos millones de visitantes permanecen dos noches en la ciudad, con un gasto estimado en alojamiento de muchos millones de euros. Amsterdam cuenta con 300 hoteles y unas 32.000 camas –desde la Suite Real del Amstelhotel a las camas de la sala dormitorio del Sleep-In-.

Escasos alojamientos para jóvenes

En 1998, la construcción y ampliación de nuevos hoteles se paralizó casi por completo, entre ellos se encontraban finalmente la de algunos pertenecientes a la categoría de 70 euros por habitación y cama. Aproximadamente la mitad de las camas de hotel disponibles están dentro de la categoría de lujo, o de la superior.

Algo paradójico en una ciudad que, sobre todo, se considera destino turístico de gente joven. Prescindiendo de algunos albergues y ‘sleeps-in’, apenas hay camas para los jóvenes. Causa de este proceso negativo es que cada vez un número mayor de hoteleros moderniza y reforma sus establecimientos para poder elevar sus tarifas.

No es extraño, pues, que el albergue juvenil del Vondelpark tenga la media de ocupación más alta de la ciudad, con una cifra del 93%.

Se hace obligatorio reservar

Aunque sería necesario contar con habitaciones sencillas de hotel, continúan inaugurándose nuevos hoteles de lujo, como el reformado Amstel, el Gran Hotel de 1867. Situado a orillas del Amstel, este clásico hotel –propiedad de una empresa japonesa- ha sido restaurado con máximo lujo.

Los tiempos en los que los hoteles ofrecían generosos descuentos, debido a la ausencia de visitantes provocada por la mala prensa de la ciudad, han pasado a la historia. Quien decida visitar Amsterdam, deberá estar dispuesto a pagar un elevado precio en hoteles y restaurantes.

Alojarse en uno de los hoteles que circundan la red de canales, o en el barrio de los museos, requiere hacer la reserva con antelación. Sin embargo, lo recomendable es preguntar por las ofertas de temporada.

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La Estación Central, primera parada de Amsterdam

Posted by Ruben Gonzalez On November - 2 - 2009

Foto mundocity.com

Foto mundocity.com


Antes de emprender nuestra visita a Amsterdam, la capital holandesa, conviene tener en cuenta algunos aspectos importantes. En primer lugar, la capital holandesa es, de una manera natural y armónica, una ciudad peatonal. En menos de un día, todo forastero puede llegar a orientarse relativamente bien.

Asimismo, se trata de una de las ciudades del mundo con más museos por metro cuadrado, por lo que conviene haber estudiado previamente los horarios, si se tiene intención de visitar estos interesantes centros culturales.

Si, por el contrario, no se pretenden visitar muchos museos, pero se tomarán autobuses y tranvías, conviene adquirir la Strippenkaart, que cuesta algo más de seis euros y permite realizar hasta ocho viajes.

La Estación Central

Un lugar muy recomendable para iniciar nuestra visita a Amsterdam es la Estación Central. A partir de esta mastodóntica construcción, la capital holandesa se extiende en canales más o menos concéntricos, como los anillos de un tronco cortado.

Se trata de la principal estación ferroviaria del país y es el eje fundamental de la vida holandesa, ya que desde aquí se puede enlazar rápidamente con cualquier otra parte del país. Por tanto, se trata además de un lugar enormemente transitado, tanto por los turistas como por los oriundos.

La fachada está adornada por interesantes motivos. Se trata de una mole levantada hace más de 100 años en la desembocadura del río Amstel, con el objetivo de mejorar y centralizar la red de transportes y conectarla con los servicios de lanchas.

Las oficinas de Turismo

La Estación, que ha llegado a copiarse en Japón, ha sufrido un proceso de construcción muy interesante. Su base está constituida por las tres islas artificiales unidas y forjadas por nueve mil pilotes.

Sobre tales cimientos, detrás de lo que todavía era el mar de Ij, Cuypers erigió entre 1882 y 1889 un alargado edificio neogótico, de similar factura a la del Rijksmuseum. En el primer piso de la Estación hay dos oficinas de Turismo, que pueden reconocerse enseguida por el emblema VVV.

Una de las oficinas se halla en un blanco caserón al lado de una cafetería. Este edificio es todo un símbolo de Amsterdam y data de 1910. Durante la renovación del barrio se desmontó la cafetería original –que también servía de sala de espera para los pasajeros de los barcos-, pero, ante las protestas populares, la casa se volvió a armar en el mismo sitio.

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