La densidad de la oferta cultural a lo largo de los grandes canales de Amsterdam es tal que Vijzelgracht representa una línea divisoria útil, aunque algo artificial. La zona de grandes canales al sur de Vijzelgracht –en sí un antiguo canal que fue rellenado para construir caminos mayores- es parte de la prolongación de la herradura que flanquea el Centrum desde el ‘grachten gordel’ original y da la vuelta hasta encontrarse con el río Amstel.
Sus grandes fachadas son tan importantes como las de la parte noroeste original, y en la actualidad también albergan una mezcla de residencias privas y corporativas. El cruce de Herengracht y Reguliersgracht, con sus siete puentes, ofrece una de las panorámicas más pintorescas de la ciudad a través de los arcos del ‘brug’.
Allí se les une también el extremo suroeste de la plaza Rembrandtplein, hoy arruinada por monstruosidades de neón pero que en su día albergó el mercado de mantequilla y aún conserva la estatua más antigua de Amsterdam, con la figura del gran artista holandés, a quien debe su nombre desde 1876. Esos insulsos bares y cafés son sólo el aspecto evidente de una zona llena de secretos a voces.
La cervecería Heineken
En el extremo de la misma ‘plein’ se encuentra un castillo de inspiración gótica que alberga el teatro Tuschinski, justo enfrente del más antiguo club privado de Amsterdam, el Cineac. Aglunos de los mejores restaurantes están escondidos en los primeros pisos de esos edificios. Las tiendas de Utrechtsestraat le darán una idea de lo que le espera en De Pijp.
Vijzelgracht acaba en una intersección presidida por un edificio muy querido por los holandeses. La cervecería Heineken fue fundada en 1865 y se convirtió en un punto intermedio entre el ‘grachten gordel’ y el barrio obrero menos salubre de De Pijp.
No obstante, los alquileres más baratos y el influjo de la inmigración del Surinam e Indonesia tras la Segunda Guerra Mundial han transformado esta zona en una poderosa comunidad social que gira en torno al mayor mercado callejero de Amsterdam, el Albert Cuypmarkt.
Un barrio de emprendedores
Cada vez se abren más bares y restaurantes, y entre las calles que rodean los puestos de artículos tradicionales hay tiendas que merecen una visita. De Pijp es un barrio muy de moda, que ha pasado de ser un remanso étnico a lugar de destino para muchos jóvenes emprendedores, equiparable a Notting Hill en Londres.
Siguiendo el curso de los grandes canales, nos acercamos al Amstel y entramos en Plantage, así llamado por ser en tiempos el suburbio verde y frondoso que rodeaba los campos de cultivo junto a las fábricas de diamantes en el borde del Centrum.
Sigue siendo una zona verde, gracias al Hortus Botanicus, el zoo ARtis, el Planetario, el Acuario y el Museo Geológico, además de varios restaurantes atractivos en los que digerir toda la cultura de estos barrios.
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