Mientras se construían los grandes anillos de canales en el siglo XVII, el urbanista Hendrick Staets diseñó en el pantanal situado al otro lado de Prinsengracht un espacio para trabajadores e inmigrantes que huían de persecuciones políticas o religiosas –protestantes del sur de Países Bajos y Francia, judíos de Polonia, Portugal y Alemania y padres peregrinos de Inglaterra-.
Esta red de calles sigue el curso natural de las acequias de drenaje y los senderos de carros y conforma el actual barrio de Jordaan. Los refugiados hugonotes hablaban del distrito y sus numerosos ‘hofjes’ (hospicios construidos en torno a patios ajardinados) como ‘le jardin’.
Aún hoy se discute si éste es el origen del actual nombre del barrio o si deriva de la palabra holandesa ‘joden’ (judío). Además de los ‘hofjes’, el Jordaan es conocido por sus ‘bruines cafés’: cafés o pubs con sus característicos tonos marrones en la decoración y las paredes ahumadas por el tabaco, cuyos pintorescos interiores son la quintaesencia de los ‘gezellig’, una cualidad muy necesaria para los holandeses.
Arte polémico
Hoy, Jordaan es un barrio a la última donde vive la clase media joven y emprendedora de la ciudad. A diferencia de otras zonas, sus calles no giran en torno a grandes monumentos y conserva un aire de barrio pequeño y residencia.
De haber núcleo entre estas calles, seguramente sea el Noordermarkt, escondido en la sombra de Noorderkerk, que cada lunes alberga un mercadillo y un mercado de frutas y verduras los sábados. En sus alrededores se esconden algunas de las galerías de arte más polémicas de la ciudad.
Justo al norte de Noordermarkt se encuentra la ruta original de aprovisionamiento para Haarlem, en Haarlemmerstraat y Haarlemmerdijk. Como muchas zonas de la ciudad, éste fue territorio de okupas durante los 80 y principios de los 90, pero las nuevas inversiones y la nueva vida la han transformado en un paraíso de boutiques.
El barrio de Haarlem
Su extremo occidental queda definido por la gran Haarlemmerport, puerta de la ciudad construida en 1840 y antigua entrada protegida que abría el bullicioso camino al barrio. Hoy es el distintivo que conduce hacia los proyectos culturales más importantes de la ciudad, el Westergasfabriek.
Tras varios años reconstruyendo un conjunto de 13 edificios catalogados y numerosos acres de terreno abandonado, ha vuelto a abrir como un complejo de parques públicos, espacios estudio de artistas, con un teatro, sala de conciertos y estadio deportivo, que ha aportado dinamismo a la vida de la ciudad y ha convertido un terreno industrial baldío en la mayor atracción cultural de Amsterdam.
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